9 de diciembre de 2017

QUE DIOS LOS ENCUENTRE EN PAZ CON ÉL



QUE DIOS LOS ENCUENTRE EN PAZ CON ÉL

Estamos en el segundo domingo de Adviento.
La liturgia va entrelazando los pensamientos serios sobre la segunda venida del Señor con la preparación gozosa del Mesías que llega.

  • Durante este tiempo la liturgia nos traerá frecuentemente el recuerdo del profeta Isaías para que prepare nuestros corazones. Podríamos decir que Isaías es el profeta preferido por la liturgia
  • Isaías
La lectura de hoy pertenece al “segundo Isaías” que manifiesta su ternura hablando directamente al corazón. Es de advertir que bajo el nombre de Isaías se incluyen tres hagiógrafos:
“Consolad, consolad a mi pueblo, hablad al corazón de Jerusalén”.
Lo que pretende el Señor por el profeta es que el pueblo de Israel se prepare para la llegada del Mesías. Son muchas las comparaciones que va empleando Isaías.
Desde los trabajos para enderezar los caminos al rey que viene, hasta la vigilancia del centinela que debe alertar al pueblo, porque quien viene no es un personaje cualquiera sino el mismo Dios:
“Mirad, el Señor Dios llega con poder y su brazo manda.
Mirad, viene con Él su salario y su recompensa lo precede”.
Y volviendo a la imagen bíblica tan querida del Buen Pastor, refiriéndose al mismo Señor dice:
“Como un pastor que apacienta el rebaño su brazo lo reúne, toma los corderos y hace recostar a las madres”. 

  • Salmo responsorial (84)
Podemos aplicar las súplicas de hoy al Mesías que viene y pedirle todos los bienes espirituales y materiales de que habla el salmo:
La paz a su pueblo, la salvación a los fieles, la misericordia y la fidelidad que se encuentran y la justicia y la paz que se besan como en un feliz matrimonio.
Por otra parte, pide la lluvia para que dé fruto a tiempo.
Aprovechemos también nosotros para pedir a Dios la lluvia oportuna para nuestras cosechas.

  •  San Pedro
El apóstol nos invita a tomar muy en serio la segunda venida del Señor y nos repite cómo, aunque parezca que tarda el Señor, Él llegará.
Medita:
+ El día del Señor llegará como un ladrón.
+ Habrá destrucción en el cielo y en la tierra.
Y después de decirnos que “si todo el mundo se va a desintegrar” de este modo, lo lógico es que debemos llevar una vida santa y piadosa. Lejos de llevarnos a la desesperación Pedro nos da buenos consejos que debiéramos tener siempre presentes:
“Confiados en la promesa del Señor esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que por fin habitará la justicia”.
Por eso añade el apóstol:
“Procurad que Dios os encuentre en paz con Él, inmaculados e irreprochables”.

  •  Evangelio
El Evangelio de Marcos comienza de una manera original y muy importante:
“Comienza el Evangelio de Jesucristo Hijo de Dios”.
Esto sale al paso para refutar algunas herejías que afirman que Jesucristo no es verdadero Dios.
Aquí en cambio, desde el título, se nos presenta a Jesucristo como Hijo de Dios, es decir, de la misma naturaleza del Padre.
Después de esto nos trae las palabras de Isaías para presentarnos a Juan, el precursor:
“Envío mi mensajero delante de ti para que te prepara el camino”.
Juan vestía toscamente una piel de camello y una correa de cuero a la cintura.
Su comida era bien pobre: “saltamontes y miel silvestre”.
Pero lo importante era el fuego con que quería preparar la venida del Mesías del que posiblemente ya tenía noticias por los acontecimientos familiares de su infancia.
Juan gritaba con toda humildad:
“¡Detrás de mí viene el que puede más que yo!”
Y lo más importante de todo es que Juan bautizaba con agua como lo hacían otros profetas, pero él anunciaba la llegada inminente del que bautizaría con Espíritu Santo.
De esta manera ya nos vamos acercando al ambiente que se vivía en aquel tiempo en Israel, ya que había muchos signos que hablaban de la proximidad del Mesías.
Para nosotros que sea esto una invitación para purificarnos, y si es preciso confesarnos, para acercarnos más dignamente al sacramento de la Eucaristía e ir así preparándonos a la Navidad que se acerca.

+José Ignacio Alemany Grau, obispo

2 de diciembre de 2017

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO





PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

Hoy se inicia el año litúrgico que, como puedes darte cuenta, no coincide con el año civil que empieza el 1 de enero.
Hagamos una breve introducción al año litúrgico recordando algunos detalles:
+ El año litúrgico tiene tres partes fundamentales: 
1) Adviento y navidad; 2) Cuaresma y pascua y 3) Tiempo ordinario.
+ Para las lecturas diarias tomaremos las del “año par”.
+ Como sabemos hay tres ciclos:
1) En el ciclo “A” nos acompaña el apóstol y evangelista San Mateo.
2) En el ciclo “B” San Marcos.
3) En el ciclo “C” San Lucas.
El evangelista San Juan aparecerá en los distintos domingos.
Este año nos toca el ciclo B y nuestro compañero fundamentalmente será San Marcos.
+ Los ornamentos del día durante el adviento (cuando no haya fiesta especial) son de color morado, excepto el tercer domingo que se puede utilizar el color rosa.
+ Cuando se hace la corona de adviento se suele poner como fondo el color verde con cintas rojas y cuatro velas del color de los ornamentos: tres moradas y una rosa.
+ El adviento tiene en realidad tres partes:
1) El primer domingo nos hablará de la Parusía.
2) El segundo y tercero nos hablarán de San Juan.
3) El cuarto nos preparará para la navidad.
A continuación desarrollamos algunos pensamientos sobre este primer domingo de adviento:
*      Isaías
El profeta nos presenta  distintas reflexiones, todas ellas muy interesantes y dignas de que las meditemos, pero en este día quiero fijarme en estas:
+ “Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia”.
Esto nos trae a la memoria, sin duda, estas otras palabras del mismo profeta, que repetiremos durante el adviento:
“Cielos, destilad el rocío, nubes, derramad al justo; ábrase la tierra y brote al Salvador”.
+ Fijémonos también en algo muy importante para nuestra vida que vamos a leer al comienzo y al final de la lectura de hoy:
“Tú, Señor, eres nuestro Padre, tu nombre de siempre es “nuestro Redentor”.
+ Y terminaremos la lectura con esta otra frase más profunda y completa:
“Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano”.
Qué hermoso confiarse a la providencia de Dios, como la arcilla en manos del alfarero.
*      San Pablo
En el inicio de la carta de San Pablo a los Corintios leemos estas palabras de cómo es un cristiano cuidado por la providencia divina:
“No carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo”.
Y también esta otra sobre la bondad de Dios:
Por Cristo “habéis sido enriquecidos con todo: en el hablar y en el saber…”
Por eso será bueno que, admirando tantas maravillas como Dios ha hecho con nosotros, vivamos en acción de gracias como el apóstol.
*      Evangelio
Es de San Marcos y nos invita una vez más (como lo ha hecho la liturgia en esta última temporada) a “vigilar”.
Es de advertir que en el breve párrafo de hoy nos repite varias veces esa palabra.
Jesús nos presenta el ejemplo de un hombre que fue de viaje y dio una tarea a cada criado con el encargo de que estuvieran vigilantes al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer, para que en cualquier momento que llegara él estuvieran bien despiertos.
Y Jesús termina con estas palabras muy importantes para nuestro adviento:
“Lo que os digo a vosotros os digo a todos: velad”.
Con estos pensamientos podemos conocer qué nos pide claramente la liturgia de hoy.
*      Salmo responsorial
Sin embargo podemos completar con el salmo 79 que nos invita a invocar a nuestro Padre, ahora con el nombre de Pastor, para que “despierte su poder y venga a salvarnos”.
Y siguiendo la otra comparación tan querida, sobre todo por el profeta Isaías, le decimos también:
“Ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa”.
Y podríamos terminar con el versículo aleluyático que es una oración confiada a Dios:
“Muéstranos tu misericordia y danos tu salvación”.

José Ignacio Alemany Grau, obispo
  

25 de noviembre de 2017

JESUCRISTO REY, EL BUEN PASTOR

Reflexión homilética para la Solemnidad de Jesucristo, Rey del universo
En este ciclo A (que concluye esta semana) se nos habla de Jesucristo como Señor de la historia y este señorío se basa tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento, que nos presenta a Dios como buen Pastor… el Buen Pastor que concretará Jesús en sí mismo.
*        Ezequiel
Dios quiere cuidar personalmente a Israel como a su propio rebaño. Lo hace con detalles de cercanía y amor:
+ Sigue a las ovejas que se pierden una por una. Incluso las excusa porque “se perdieron en día de oscuridad y nubarrones”.
+ Las hace sestear a la sombra de los árboles, indicando la paz de que gozarán.
+ Venda a las heridas y cura a las enfermas.
+ En cuanto “a las fuertes y robustas las guardaré y apacentaré con justicia”.
De todas formas el párrafo termina con un llamado a la responsabilidad:
“Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío”.
Sin duda a esto mismo hace alusión el Evangelio que meditaremos más adelante.
*        Salmo responsorial (22)
Muy conocido por el pueblo de Dios y meditado con frecuencia.
Siempre ha tenido un aprecio especial el pueblo de Dios por este salmo que nos presenta a Dios como el Pastor cariñoso que cuida de que no le falte nada a su rebaño.
Tratándose de Cristo Rey, el salmo nos invita a pensar que se trata de un rey cariñoso que cuida con muchos detalles a quienes dependen de Él. De ahí la seguridad de los súbditos:
“El Señor es mi pastor, nada me falta”.
De estos son un eco los versos de santa Teresa… “Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta”.
Y continúa el salmo:
“Me conduce a fuentes tranquilas.. repara mis fuerzas… preparas una mesa ante mí… tu bondad y misericordia me acompañan todos los días de mi vida”.
Y al final nos parece oír la conclusión del Evangelio de Mateo (“Venid benditos de mi Padre”):
“Habitaré en la casa del Señor por años sin término”.
*        San Pablo a los Corintios
Nos dice cómo Jesús “tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies”.
Y es que Cristo resucitado como el “primero de todos”, pondrá en orden todas las cosas. Jesús resucitado venció al pecado e hizo volver a todos a la vida.
Gracias a la resurrección de Cristo todo recupera el orden en la creación: “primero Cristo, como primicia; después, cuando Él vuelva, todos los que son de Cristo… Y cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos”.
Ya ves, amigo, qué hermoso es colocarse cada uno en su sitio, junto a Cristo, para vivir toda la eternidad junto a este Dios amoroso que nos ha creado para Él.
*        Evangelio
El Evangelio nos habla del juicio final y, como hemos dicho, presenta a Jesucristo como el Buen Pastor glorificado, que viene con los ángeles del cielo para que lo glorifique la humanidad entera.
Nuestra actitud frente al juicio final dependerá evidentemente de cómo hemos vivido y, dicho sea con todo respeto, si nos hemos portado como ovejas o como cabras.
A veces pensamos que el juicio final será una cosa un tanto macabra y desilusionante. Pero, como en tantas otras cosas en la línea de fe, todo depende de cómo hayamos vivido. Porque es cierto que los que no han vivido según la ley de Dios sobre todo concretada en la caridad oirán algo muy duro del Señor:
“Apártense, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me dieron de comer…”.
Ante su extrañeza Jesucristo les dirá estas palabras que todos debemos meditar a tiempo:
“Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con uno de estos, los humildes, tampoco lo hicieron conmigo”.
Pero nosotros, avisados por Jesús, y esforzándonos por cumplir el Evangelio, tendremos el día de fiesta más grande de nuestra vida al escuchar estas dulces palabras del Buen Pastor:
“Vengan ustedes benditos de mi Padre”.
¿Puede haber algo más bello que este lenguaje en labios del Redentor?
Jesucristo te llama “bendito” del Padre eterno, ¡bendito de Dios!
¿Y cuál será el premio?
“Hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo”.
¿Y por qué?
Medítalo bien en el Evangelio de hoy.
Así nos despedimos del ciclo A en el que nos ha acompañado todo el año el apóstol y evangelista San Mateo.  El próximo domingo, con el adviento, empezaremos a compartir con el evangelista San Marcos.
Feliz año litúrgico que empieza la próxima semana.

José Ignacio Alemany Grau, obispo

18 de noviembre de 2017

PASA AL BANQUETE DE TU SEÑOR

Reflexión homilética para el XXXIII domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A
En este domingo seré un poco más breve en mi reflexión porque quiero compartirles un mensaje del Papa, aunque seguramente todos lo conocen.
Hoy es el penúltimo domingo del año, pero viene a ser el último, ya que el siguiente domingo XXXIV es la fiesta de Cristo Rey, Señor de la historia.
*       Proverbios
El libro de los Proverbios nos presenta a una mujer que con su vida se prepara para recibir de Dios y de los hombres la mayor alabanza.
Puedes meditarlo con detención. Esta mujer hace cosas muy concretas para utilizar todos sus talentos y hacer felices a los suyos.
El marido se fía de ella porque le aumenta las ganancias. Es una mujer laboriosa que trabaja para los suyos y no olvida al pobre y al necesitado. Esta mujer tiene la belleza auténtica que merece la alabanza de Dios y las felicitaciones de todos en la plaza.
Una mujer así, pregunta el mismo libro de los Proverbios, ¿quién podrá encontrarla? “Vale mucho más que las perlas”.
*       Salmo responsorial (127)
Nos presenta la belleza de una familia en la que todos son felices.
El hombre sigue los caminos de Dios y come del fruto de su trabajo.
Su esposa, en medio de la casa, es como una parra fecunda. Y los hijos, vienen a ser como una corona alrededor de la mesa.
Hoy cuando tantos matrimonios no quieren tener hijos, deberían pensar que no hay bendición mejor que un matrimonio sano y fecundo y unos hijos que crecen en la prosperidad y en la paz. Y son el futuro de la familia.
*       San Pablo
La carta de Pablo a los Tesalonicenses completa la idea del domingo anterior, recalcando que “en lo referente al tiempo y a las circunstancias… sabéis… que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche”.
El apóstol llega a comparar la venida del Señor al final de los tiempos con los dolores de parto de la que está encinta.
Sin embargo todo esto Pablo no lo dice para que vivamos en el temor sino para que recordemos que “somos hijos de la luz e hijos del día”.
Una vez más, en este párrafo está presente el consejo bíblico tantas veces repetido:
“No durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados”.
*       Evangelio
Es una invitación a hacer un examen de conciencia bajo la comparación, o parábola de los talentos.
Nos conviene pensar que Dios nos regaló, en el momento oportuno, una serie de “talentos”, es decir, cualidades, posibilidades, salud, talento, dones, etc.
La verdad es que nos los dio no como a dueños sino como a administradores, esperando recoger un día el fruto abundante.
Lo más importante es que, a través de todos los años de tu vida, te prepares para que merezcas escuchar las dulces palabras de tu Maestro y Señor:
“Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor”.
Vale la pena sacrificarse y trabajar en el Reino de Dios para oír estas palabras que llevarán consigo la felicidad eterna.
Si este año no lo has conseguido, prepárate para que en el año que va a empezar pronto puedas doblar los talentos que Dios te dio, como el empleado fiel.

*       Pedido del Papa Francisco
“Mientras en todas las catedrales y santuarios del mundo se cerraban las Puertas de la Misericordia, intuí que, como otro signo concreto de este Año Santo extraordinario, se debe celebrar en toda la Iglesia, en el XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, la Jornada mundial de los pobres. Será la preparación más adecuada para vivir la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el cual se ha identificado con los pequeños y los pobres, y nos juzgará a partir de las obras de misericordia (cf. Mt 25,31-46)”. Será una Jornada que ayudará a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa (cf. Lc 16,19-21), no podrá haber justicia ni paz social. Esta Jornada constituirá también una genuina forma de nueva evangelización (cf. Mt 11,5), con la que se renueve el rostro de la Iglesia en su acción perenne de conversión pastoral, para ser testimonio de la misericordia” (Misericordia et miseria, 21).
Hermosa conclusión práctica que te invito a tener en cuenta en este domingo.

José Ignacio Alemany Grau, obispo

11 de noviembre de 2017

LA SABIDURÍA SALE AL PASO EN CADA PENSAMIENTO


LA SABIDURÍA SALE AL PASO EN CADA PENSAMIENTO
Reflexión homilética para el XXXII domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A
Las lecturas de este día nos hablan de distintas formas del encuentro profundo con el Señor, especialmente bajo la imagen de la sabiduría y del esposo.
*       Libro de la Sabiduría
El libro de la Sabiduría es el más cercano cronológicamente a nosotros, del Antiguo Testamento,  porque fue escrito entre los años 30 AC. Y 14 DC.

Nos habla de la Sabiduría de Dios que los Santos Padres interpretan de una manera especial refiriéndola al Espíritu Santo o bien al Hijo de Dios, Sabiduría (Palabra) engendrada por el Padre.
Podemos leer el párrafo como referido a Dios en el sentido de que la Sabiduría es como su personificación.
Si atribuimos la sabiduría al Hijo, lo invocamos y pedimos que venga a nosotros con todo lo que Él es e hizo en este mundo como Palabra del Padre y Redentor. Si lo atribuimos al Espíritu Santo podemos invocarlo con la Iglesia que repite frecuentemente: “¡Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles!”.
Lo bueno de la Sabiduría es que “la ven fácilmente los que la aman y la encuentran los que la buscan”.
Al párrafo de hoy le precede una invitación importante del mismo libro que dice así:
“Desead mis palabras, anheladlas y recibiréis instrucción”.
También advierte el hagiógrafo que quien tiene autoridad debe buscar la sabiduría para actuar bien.
*       Salmo (62)
A la sed de Dios responde la certeza de tenerlo para siempre en la eternidad.
Este salmo viene a confirmar la esperanza de este encuentro:
+ Gozo en la contemplación de Dios: “¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!”
+ Ansias de poseerlo: “Mi alma está sedienta de ti, mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua”.
+ Deseo de vivir unido a Dios día y noche: “En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti”.
+ El salmo termina con una preciosa comparación que nos recuerda a la gallina que protege a sus polluelos, bajo cuyas alas sienten seguridad: “a la sombra de tus alas canto con júbilo”.
Así acoge Dios a los suyos.
*       Tesalonicenses
Para que no nos desesperemos como los paganos que no tienen esperanza de resurrección, Pablo nos habla de la muerte como un paso a la eternidad, donde encontraremos a Dios que es Sabiduría y Esposo. El esquema del párrafo es éste:
+ No nos aflijamos como los que no tienen esperanza.
+ Renovemos la fe: Cristo murió y resucitó; y Dios nos llevará con Él por medio de Jesús.
+ Dios nos convocará a todos por medio de los ángeles. Todos resucitaremos. Todos iremos “al encuentro con el Señor y así estaremos siempre con el Señor”.
+ Finalmente nos pide Pablo que nos consolemos mutuamente con estas palabras de fe.
¿Cuándo vas a un velorio sabes consolar desde la fe con las palabras que sugiere San Pablo?
*       Verso aleluyático
Recoge el consejo que nos da San Mateo para que no nos suceda lo que a las vírgenes necias, que no entraron en el banquete: “Estad en vela y preparados porque a la hora que menos pensáis viene el Hijo del hombre”.
*       Evangelio
Es muy conocido.
Las diez jóvenes invitadas para crear el ambiente de fiesta en la boda, esperaban al esposo. Como tardaba se durmieron. A medianoche un grito:
“¡Qué llega el esposo, salid a recibirlo!”
Al encender las lámparas cinco se encontraron con que no habían traído aceite de repuesto y dijeron las sensatas que lo más práctico era que fueran a comprar para que no les faltase a todas.
Cuando las necias quisieron entrar, el esposo las rechazó: “Se lo aseguro: no las conozco”.
Llama la atención que en otra oportunidad Jesús se presenta como el “Esposo”. Esta parábola, en cambio,  presenta a las jóvenes como doncellas que acompañan al esposo.
La comparación en el fondo es igual, porque  se trata de las bodas del Cordero.
Como conclusión podemos sacar estás:
+ A la Sabiduría debemos buscarla porque está cerca “y la encuentran los que la buscan... y les sale al paso en cada pensamiento”.
Sin duda esto nos recuerda el Apocalipsis: “Yo estoy a la puerta llamando”.
+ En la última comparación Dios viene como el Esposo. Para encontrarlo hay que estar vigilantes y preparados.
Estamos al final del año litúrgico, ¿cómo son tus relaciones con el Señor? ¿Estás preparado?

José Ignacio Alemany Grau, obispo

4 de noviembre de 2017

¿CÓMO HAN DE SER LOS SERVIDORES DE DIOS?


Reflexión homilética para el XXXI domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A
En este domingo XXXI del tiempo ordinario, ya próximos al final del año litúrgico, la enseñanza de la Iglesia nos lleva a descubrir y hacer realidad cómo debe ser el servidor de Dios. De esto nos hablará tanto Malaquías como Pablo y el mismo Jesucristo.
  •  Malaquías
El profeta nos enseña cuál ha de ser la actitud del sacerdote que sirve a Dios.
Ante todo debe dar gloria al gran Rey y hacer que su nombre sea respetado.
El sacerdote tiene que obedecer a Dios para recibir su bendición.
Sin embargo el sacerdote no ha cumplido los deberes tal como resalta el profeta:
+ Apartándose del camino.
+ Haciendo acepción de personas en el trato con los más pobres.
+ Haciendo que los fieles tropiecen en la ley en vez de servirla con fidelidad invalidando la alianza, no habiendo guardado los caminos del Señor.
Contra los que actúan así se oye la voz del Señor que defiende al débil frente a los responsables espirituales del pueblo.
La conclusión que nos permite sacar Malaquías es ésta:
Todos tenemos un mismo Padre que nos creó a todos por igual y por tanto debemos respetarnos mutuamente y ayudarnos a mantenernos en el camino de la ley del Señor.
  • Salmo responsorial (130)
Nos habla de cómo debe ser el corazón del que sirve al Señor. Salmo breve pero lleno de sentido.
A todos nos gusta pensar y sobre todo permanecer en la actitud de que habla el salmista, que se acurruca en los brazos de Dios, como un niño en los brazos de su madre.
Gocemos con los sentimientos de este buen israelita:
“Señor mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros… sino que acallo y modero mis deseos como un niño en brazos de su madre”.
Buena oración para este día, repetir con el salmista:
“Espere Israel en el Señor ahora y por siempre”.
  •   San Pablo
Es bonito descubrir debajo de estas líneas de Pablo a los Tesalonicenses cuál fue la actitud de su corazón que a veces llega a presentarse más como madre que como padre:
“Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos”.
Es tan grande el cariño que Pablo siente por los Tesalonicenses que les dice cómo deseaba “entregarles no solo el Evangelio de Dios sino hasta nuestras propias personas”.  Todo esto, dice san Pablo, es porque los Tesalonicenses “se habían ganado nuestro amor”.
Como buen apóstol, Pablo les recuerda cuántos esfuerzos y fatigas sufrió por ellos y cómo se esmeró por servirles sin ser gravoso.
Hay algo muy importante en este párrafo que debíamos tener nosotros en cuenta, porque a veces no apreciamos la Palabra ni al que nos la enseña. Sin embargo, el que nos da la Palabra de Dios, nos da el mayor regalo ya que nos pone en camino de salvación. Esto es lo que resalta Pablo también en este día:
“No cesamos de dar gracias a Dios porque al recibir la Palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como Palabra de hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios que permanece en vosotros los creyentes”.
Cuántas veces nos aburrimos escuchando la Palabra o aburrimos a los otros cuando la presentamos:
La Palabra de Dios es muy importante porque nos pone en camino de salvación.
  •  Evangelio
Finalmente, en el Evangelio es Jesús mismo quien con su autoridad recalca, por una parte, la manera cómo actúan los fariseos que lejos de guiar al pueblo israelita hacia el Señor, lo desvían hasta el punto de que Jesús llega a decirles:
“En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos: haced y cumplid lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”.
No puede haber peor recomendación para un dirigente espiritual del pueblo elegido por Dios.
Nosotros tengamos en cuenta la parte positiva que al final del párrafo bíblico enseña Jesucristo cuando pide:
“No os dejéis llamar maestro porque uno solo es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos. No llaméis padre a nadie en la tierra porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo”.
Aprendamos bien la lección de hoy:
“El primero entre ustedes será su servidor”.
Para esto necesitamos una gran dosis de humildad y por eso termina diciéndonos Jesús esta frase importante y difícil de cumplir, pero que con la gracia de Dios sí es posible:
“El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.


José Ignacio Alemany Grau, obispo

28 de octubre de 2017

SI EL NECESITADO GRITA, DIOS LO ESCUCHA




SI EL NECESITADO GRITA, DIOS LO ESCUCHA
Reflexión homilética para el XXX domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A
Dos cosas distinguen al cristianismo que pedía Jesús.
Las sabemos: el amor a Dios y al prójimo.
Pero, ¿las cumplimos?
En este domingo la liturgia te invita a hacer un serio examen de conciencia.
De tu respuesta depende tu eternidad… al menos, tal como presentó Jesucristo el examen final para todos (lo llamamos “juicio final”).
*       ¿Cómo tratas al prójimo?
El Antiguo Testamento manda amar al prójimo como a ti mismo.
El Nuevo Testamento dice: “Ámense unos a otros como yo os he amado”.
De todas formas creo que si cumpliéramos bien el Antiguo Testamento, estaríamos en camino de salvación.
El libro del Éxodo nos concreta hoy algunas cosas que podríamos leer así:
+ Tú estuviste desterrado en Egipto… trata bien a todo extranjero.
+ Las viudas y los huérfanos son los privilegiados de Dios. Sé caritativo con ellos porque si ellos gritan yo respondo por ellos.
+ Si prestas dinero a un necesitado no se te ocurra negociar con su pobreza. La usura es un pecado grave.
+ Si te dejan algo en prenda, devuélvelo a su tiempo.
*       ¿Sabes por qué?
Porque tú no tienes un Dios único para ti y el que te creó a ti y te salvó a ti, no ha olvidado a todos los demás.
Somos comunión y todos alabamos y celebramos al único Dios que nos ha creado a todos.
Me encanta este salmo (17).
Fíjate con cuántos títulos alaba a Dios:
+ Mi fortaleza: Dios es como un castillo en que me cobijo.
+ Mi Roca: Firmeza frente al mar.
+ Mi Alcázar: cobijo frente a cualquier enemigo.
+ Mi Libertador: el único que me salva.
+ Dios mío: mi Creador y Señor.
+ Peña mía: inconmovible frente a las dificultades.
+ Refugio: en el que me escondo en el peligro.
+ Escudo: defensor frente a las agresiones.
+ Fuerza salvadora: como un ejército de salvación.
+ Mi baluarte… ¿qué más puedo pensar de la gloria de Dios?
Después de todas estas alabanzas y actos de fe no nos queda más que repetir:
“Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza… Viva el Señor, bendita sea mi Roca”.
*       La respuesta de Dios
Es Dios quien en el versículo aleluyático te da la respuesta a tu obediencia y fidelidad:
“El que me ama guardará mi Palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a Él”.
Qué felicidad mayor puede haber que el saber que Dios te paga amor con amor… Pero amor con creces.
*       El regalo de evangelizar
Si es caridad con el prójimo atenderle como nos ha dicho el Éxodo, más hermoso es llevar el Evangelio, es decir, la salvación, a quienes no la conocen.
Este es el caso de los Tesalonicenses que evangelizaban de tal forma que Pablo pudo decir “vuestra fe en Dios ha corrido de boca en boca, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la acogida que nos hicisteis: cómo abandonando los ídolos os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero”.
Gracias al esfuerzo de los Tesalonicenses creció el mensaje de Dios vivo.
*       La plenitud del amor
Para dejar mal a Jesús en público le hacen una pregunta los fariseos:
“¿Cuál es el mandamiento principal de la ley?”
Ellos sabían muy bien que entre los cientos de preceptos el primero siempre estuvo claro en la ley de Dios:
Se lo recordó Jesús:
“‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser’. Este mandamiento es el principal y primero”.
A nosotros, que nos hemos hecho de cabeza democrática, nos parece que Dios debe ser amado a nuestra manera y según nuestros personales criterios y medida.
Pero ésta, ni es ni puede ser, nuestra fe.
Dios está el primero de todos, sin condiciones, y siempre.
¿Es así la verdad de Dios en nuestra vida o somos de los que han apartado a Dios de la vida práctica y concreta, personal nuestra, e incluso de la sociedad en que vivimos?
Porque la realidad es que Dios no solo no es amado sobre todas las cosas sino que ha sido marginado de todas las cosas.
A nuestra sociedad le estorba Dios…
Pero nosotros hemos puesto a Dios sobre todas las cosas y sobre nosotros mismos: ¡porque es el primero en todo!

José Ignacio Alemany Grau, obispo

21 de octubre de 2017

CADA UNO EN SU SITIO Y DIOS SOBRE TODOS

 Reflexión homilética para el XXIX domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A

Los fariseos de hoy han alejado a Dios de la sociedad.
Son tan creídos que se bastan ellos solos para hacer un mundo distinto.
Sacaron a Dios y sus mandamientos porque les estorbaban y han puesto sus propios mandamientos con los que oprimen a todos.
Podemos creer que estos hombres son todopoderosos. Sin embargo, a través
de ellos, el único Señor de la historia llevará adelante su plan sobre la humanidad.
El orgullo humano se hundirá y Dios triunfará.
*       Isaías
Hoy nos habla el segundo Isaías que acompaña a Israel en el destierro. No olvidemos que hubo tres profetas con este único nombre, uno antes y el otro después del destierro.
Nabucodonosor llevó al destierro al pueblo de Dios. Humillados y fieles vivieron muchos en tierra extraña, con fe, y cumpliendo los mandatos del Señor.
Hoy Isaías nos presenta a Ciro y lo llama “el Ungido del Señor”.
¿Por qué ungido si era un pagano?
Este rey buscó la paz para todos los pueblos y dio libertad al pueblo de Israel para que rehiciera su cultura, su unidad y su fe en Dios.
Isaías glorifica al Señor y pone en sus labios:
“Yo soy el Señor y no hay otro. Fuera de mí no hay Dios”.
No hay otro porque Él sabe mover los corazones sanos para realizar sus obras.
¡Qué hermoso!
“Te pongo una insignia aunque no me conoces”.
Ciro, de hecho, no conoce a Dios porque es pagano, pero Dios sí lo conoce.
Amigo, Dios te conoce. Ojalá tú reconozcas de verdad a tu Señor.
No olvidemos que hay paganos que, por seguir su conciencia sencilla, glorificarán a Dios mejor que quienes nos llamamos católicos y casi no conocemos a Dios.
*       Salmo 95
Es un himno de alabanza muy bello.
Nos pide:
+ Cantar a Dios y contar sus maravillas.
+ Nos recuerda que Dios es más grande y digno de alabanza que todos.
+ Todos los pueblos, como una sola familia, llegaremos un día a cantar la gloria del Señor.
+ Adoremos a Dios y proclamemos su grandeza.
Podemos terminar con esta expresión del salmo que nos hace ver a Dios como dueño de la historia:
“El Señor es Rey, Él gobierna a los pueblos rectamente”.
*       San Pablo
Pablo admira la vida de los Tesalonicenses cuya carta comenzamos hoy:
“Ante Dios nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor”.
A continuación el apóstol justifica su alabanza haciendo ver que “cuando se proclamó (entre ellos) el Evangelio, no hubo solo palabras sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda”.
Amigos, así se evangeliza. Con el poder del Espíritu Santo y teniendo una convicción profunda en lo que predicamos.
Por suerte en este mundo difícil, como en todos los tiempos pasados y futuros, nunca le ha faltado al mundo a donde mirar, si tiene voluntad de buscar la verdad: son las comunidades de la Iglesia de Jesús donde se glorifica a Dios y se ama a los hombres de verdad.
*       Evangelio
¿Quién entiende el corazón del hombre?
Los fariseos odian a Roma y la humillación de tener que pagarle tributos.
Sin embargo ellos mismos gritaron a Pilato contra Jesús diciendo:
“No tenemos más rey que el César”.
Hoy para tener de qué acusar a Jesús le hacen una pregunta difícil porque si responde que hay que pagar tributo, el pueblo se irá contra Jesús y si dice que no, los romanos que expiaban por todas partes, podrían apresarlo.
La respuesta de Jesús los dejó desconcertados:
“Pagad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
El papel de la Iglesia en la sociedad de hoy está claro:
Dar a la sociedad lo que le pertenece. Sí.
Pero dar a Dios honor y gloria como se merece por ser el único Creador y Señor de la historia.

José Ignacio Alemany Grau, obispo