21 de abril de 2018

DAR LA VIDA LIBREMENTE: EL GRAN SECRETO


DAR LA VIDA LIBREMENTE: EL GRAN SECRETO

Desde hace años la Iglesia recuerda en este día, de una u otra forma, al Buen Pastor y con este motivo ha declarado “Jornada Mundial de oración por las vocaciones”.
Tengamos presente por una parte que la llave de las vocaciones la tiene Dios Padre por lo que decía Jesús: “rueguen al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”.
Por otra parte recordemos esta hermosa enseñanza de San Pedro que nos dice:
“Pastoread el rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, mirad por él, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia sino con entrega generosa; no como déspotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirtiéndoos en modelo del rebaño”.
A estos pastores les invita San Pedro a esperar gozosamente la corona que les dará el Pastor supremo.
Las lecturas de hoy nos hablarán de la importancia de Jesús en el plan de Dios bajo la imagen de la piedra angular y del Buen pastor.
  • Los Hechos de los Apóstoles
Nos hablan de cómo “Jesús es la piedra que desecharon los arquitectos” de este mundo, que vive de espaldas a Dios y a Cristo.
Sin embargo, Jesús será siempre la piedra angular de todo el que edifique para Dios, es decir, no hay otro salvador que pueda acercar a los hombres a Dios.
No tenemos que esperar a nadie más.
  • Salmo 117
Este salmo es el que trae precisamente esa comparación a la que pertenece la cita de San Pedro ante el Sanedrín que hemos leído en la primera lectura.
Jesús es y será siempre el enviado de Dios y por eso cada día en la Santa Misa y muchas veces en los salmos repetimos estas palabras:
“Bendito el que viene en nombre del Señor”.
  • Juan
El apóstol Juan, en su carta, nos anima a pensar en el amor que nos ha tenido el Padre Dios hasta el punto de llamarnos “hijos de Dios”.
Y el mismo Juan añade enseguida:
“¡Pues lo somos!”
Sabemos que “el mundo no nos conoce porque no le conoció a Él” porque, aunque en nuestra alma llevamos el gran tesoro de la divinidad por la gracia santificante, no se ha manifestado aun lo que seremos.
¿Y cuál es nuestro futuro?
Te invito a pensarlo:
“Seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es”.
Ese es nuestro futuro aunque ahora llevamos todos, la apariencia externa tan pobre y limitada.
  • Verso aleluyático
El aleluya nos recuerda las palabras de Jesús que son centrales en este día:
“Yo soy el Buen Pastor, conozco mis ovejas y las mías me conocen”.
De que Jesús nos conozca no podemos dudarlo porque Él es Dios. Pero ¿tú conoces bien a tu Pastor?
  • Evangelio
Aunque breve, es muy profundo el párrafo de hoy.
Lo primero con que nos encontramos es la afirmación que Jesús hace sobre su divinidad:
“¡Yo soy!”
Y aquí define una de sus facetas, la de Buen Pastor.
En el fondo se está identificando con el pastor del que habla Isaías:
“Como un pastor que apacienta el rebaño, reúne con su brazo los corderos y los lleva sobre el pecho; cuida él mismo a las ovejas que crían”.
De este pastor nos habla también Jeremías (23,1-4); Ezequiel (34,16), etc., y sobre todo el salmo 23, tan querido por todos.
Este será el gran Pastor de las ovejas como lo llamará Hebreos 13,20.
¿Y cuáles son las características de este pastor?
Según el evangelio de Juan:
+ Da la vida.
+ Conoce a sus ovejas.
+ Es conocido por sus ovejas.
+ Quiere la unidad:
“Y habrá un solo rebaño y un solo pastor” (“Padre, que sean uno”).
+ El mandato del Padre constituye la misión del Buen Pastor.
Ese mandato es dar la vida y recuperarla.
Hay que tener en cuenta que el valor de la muerte de Cristo es que da la vida porque quiere:
“Nadie me la quita sino que yo la doy libremente”.
Este es el mérito de la vida de Cristo y de la tuya. Si das la vida a Dios dásela libremente y con alegría. Como hace calladamente la mamá que se desvive por sus hijos y el papá que trabaja para que abunde el pan en casa.
El encanto del Buen Pastor que presenta Jesús es una foto muy extraña:
El Pastor dando la vida por las ovejas. Lo contrario de lo que sucede en la vida normal, donde las ovejas son sacrificadas para que viva bien el pastor.
La Biblia nos presente a Jesús como Cordero, además de pastor, en concreto, el Apocalipsis nos habla del Cordero degollado y puesto en pie: Cristo muerto y resucitado.

José Ignacio Alemany Grau

14 de abril de 2018


NO OLVIDES A JESÚS, AUNQUE PEQUES

Hay unas cosas tan graves que parece imposible, no solo perdonarlas, sino también encontrar alguna excusa para continuar en amistad.
Es claro que para nosotros una de las cosas más difíciles es perdonar, pero Jesús perdona y nos da ejemplo de ello para que sus discípulos también perdonemos.
  • Hechos de los Apóstoles
San Pedro habla a la multitud y les explica cómo Dios “ha glorificado a su siervo Jesús al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato”.
Valientemente les recuerda cómo prefirieron a Barrabás y pidieron la muerte de Jesús inocente.
Sin embargo, Pedro busca una excusa, la única posible, y que coincide con las palabras de Jesús en la cruz:
“Lo hicisteis por ignorancia y vuestras autoridades lo mismo”.
Jesús dijo: “perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen”.
Dios cumplió de esta manera las profecías que se habían escrito sobre el Mesías, y lo que Pedro les pidió a los judíos entonces, y a nosotros hoy, es:
“Arrepentíos y convertíos para que se borren vuestros pecados”
  • Salmo 4
“Dios ha hecho milagros en mi favor”,  dice el salmista.
También yo lo digo porque así ha sido mi vida.
¿Y no pasó también en tu vida esto mismo que dice el salmo?
Te invito a buscar las maravillas que Dios ha hecho en tu vida desde la infancia hasta hoy.
Y después, agradece.
Ten la seguridad de que el Señor te escuchará cuando lo invoques y encontrarás la paz.
Esa paz que sirve hasta para dormir cada noche:
“En paz me acuesto y enseguida me duermo, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo”.
  • San Juan
No peques, es lo que te pide el santo apóstol y evangelista.
Pero si pecas, dice, recuerda “que tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo el Justo”.
Nunca imites a Judas que se arrepintió y hasta devolvió la plata…
Pero desesperado se ahorcó.
No conocía hasta dónde llega el amor de Jesús y su perdón.
Lo que suele sucedernos es que no conocemos a Dios, aunque rezamos y hablamos de Él:
A Dios lo conoce solamente el que guarda sus mandamientos por amor.
Medita esta hermosa conclusión de San Juan:
“Quien guarda su Palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en Él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en Él”.
Te invito a repensar:
Estoy en Dios y quiero guardar su Palabra por amor.
  • Verso aleluyático
Este versículo recuerda el texto de San Lucas que cuenta cómo los dos de Emaús, al desaparecer Jesús, después de partir el pan, se dijeron:
“¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?”
También nos invita a pedir a Jesús algo muy importante para nuestra vida de fe:
“Señor Jesús, explícanos las Escrituras; haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas”.
Ese fue el regalo de Jesús a los apóstoles reunidos en el cenáculo el día de la Pascua:
“Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras”, como leeremos en el Evangelio de este día.
  •  Evangelio
Narra el momento más emocionante para la mayor parte de los Apóstoles:
Todos comentaban que el Señor había resucitado y se había aparecido a Pedro.
En ese momento llegaron los de Emaús comentando con emoción que lo habían visto y lo habían reconocido al partir el pan…
Pero el grupo no acababa de aceptar la resurrección, como cuenta San Marcos.
Es entonces cuando el mismo Jesús “se presenta en medio de ellos y les dice a todos: paz a vosotros”.
Los apóstoles, que tenían todo cerrado por miedo a los judíos, al comienzo creyeron ver un fantasma y se asustaron.
Por fin le vieron comer y se convencieron de que el Maestro había resucitado.
De todas formas el evangelista nos advierte que Jesús tuvo que darles un don especial para comprender las Escrituras y que entendieran todo:
+ El sufrimiento del Mesías.
+ Su resurrección al tercer día.
+ Que su misión había sido proclamar la conversión y perdonar los pecados con que la humanidad se había revelado contra el Creador.
+ Que tomaran conciencia de que cada uno de los Apóstoles debía ser testigo de la resurrección de Jesús.
La conclusión de hoy es que el amor de Jesús es tan maravilloso que no ha venido a buscar a los santos sino a los pecadores. Por eso, por mucho que hayamos pecado, su misericordia (y su acogida) es mayor y siempre nos espera.

José Ignacio Alemany Grau